Siempre creí que la escritura era la mejor medicina, de hecho, aún lo creo. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí en este blog. Hoy, ya adulta, puedo hablar de cosas que no podría haberme atrevido siendo más joven. Hay veces que las palabras cuestan, mucho. Por eso prefiero expresarme de esta manera, me hace sentir bien.
La vida está llena de vueltas, llena de decisión. Cuando empecé a escribir este blog (e incluso mucho antes también), tenía un deseo muy profundo, aún lo tengo.
El deseo de dar vida.
Y es algo muy delicado de expresar y dialogar, sobre todo cuando se ama mucho a una persona que no comparte el mismo deseo, y esa persona te ama también, pero todos sabemos que hay que dar prioridad siempre al deseo propio.
Pero, es tan dificil
Las cosas ya no son como en tiempos anteriores, traer un niño al mundo hoy, no es tan fácil. El planeta está cambiando, las cosas se están poniendo feas, y traer vida al mundo sabiendo que podría sufir las consecuencias del día a día que vamos ocasionando, es terrible. ¿Acaso mi deseo es egoísta? ¿por querer traer una vida a un mundo que se cae a pedazos?
¿O acaso su deseo es egoísta? ¿Por tener miedo al futuro y a la responsabilidad que conlleva tener un hijo?
No lo sé.
La vida es corta como para andar renunciando a los deseos propios, pero qué dificil se pone cuando hay mucho amor de por medio.
Muchas veces lloro pensando en como sería mi futuro, con o sin la posibilidad de ser mamá. Realmente quiero llevar a mi hijo al jardín, ayudarlo con la tarea, jugar con él, curarlo cuando se lastime, leerle cuentos, que mis papás se conviertan en abuelos.
Realmente quiero que sea con él.
Soy todavía joven como para que me afecte tanto esa decisión, aún faltan muchos años y la vida da vuelcos que uno no imagina. Quiero dejar de darle tanta importancia, pero es que lo deseo tanto, con el corazón, que no podría soportar el dolor de que no sea realidad.
¿Para qué vivir, no? ¿Para que esforzarse durante años, si mis logros serán polvo? ¿Quién estará para darme la mano en mi último día de vida?
Solo espero, ruego, deseo y pido a Dios, la vida, el Universo, porque me de la posibilidad, porque cambie de parecer, porque lo considere.
Ruego a Dios, la vida, el Universo por estar leyendo esto mismo en años (al igual que como hago hoy con mis posts viejos, acostada con la notebook en la cama de mamá y papá) y por tener a mis (tres) hijos conmigo, viendolos correr o hacer la tarea, o dormir, o reir, sabiendo que fueron son y serán parte de mi.
Ruego a Dios, la vida, el Universo, porque él esté ahí, porque siga siendo él, porque sea con él.
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