JP,
No sé como empezar esta entrada, ni tampoco sé que me está pasando. Jamás creí que me vería en esta situación. Jamás creí que algo así pasaría.
Cómo de un segundo al otro te cruzaste en mi vida y la sacudiste, la cambiaste. Me cambiaste.
Quién iba a pensar qué, en ese lugar, iba a conocerte. Me llamaste la atención desde un principio, pero jamás iba a permitir que algo pudiera pasar con nosotros. Veo que me equivoqué. Tampoco pensé que yo iba a interesarte de esa forma, mucho menos cuando me enteré que estabas con alguien, y vos te enteraste que yo también, y sin embargo, decidimos empezar el juego.
Y ahí estabamos, cada día, buscando excusas para hablarnos, para cruzarnos en el salón, para saludarnos de nuevo. Luego un roce, un abrazo, un mimo. Nuestros cuerpos y miradas nos delataban. Y no lo sabíamos. No sabíamos lo que estaba por ocurrir.
Tan divertido. Tan hombre. Con tanta labia, tanto chamuyo. Tu tono de voz del cual siempre me río y hago burla, pero en el fondo me encanta. Tu mirada tan profunda, con tus ojos tan oscuros, y tus pestañas largas.
Desearía volver.
Es divertido cuando dos personas se están conociendo, y algo pasa entre ellas, la tensión puede verse a kilometros. Y juegan. Y nos acercamos, y alejamos, y empezamos a hablar, cada día un poco más, hasta que de a poco nos conocemos. Y nos damos cuenta. Y ya es tarde.
17 o 19 de marzo, no logro recordarlo. Me estabas esperando. Me subí en tu auto y me llevaste a mi casa. Unas cuadras antes nos detuvimos. Y charlamos, y reímos, y nos acercamos. Cierro los ojos y recuerdo la música, tus rasgos y movimientos, tus palabras, mi pelo, mis nervios, tu perfume, chicle.
Te acercaste a mi para darme un abrazo y sin saber cómo, levanté mi mirada y estabas tan cerca de mí, que fue imposible resistirme a darte un beso. Y fue un largo beso.
En el medio, te interrumpí y dije que estaba mal, pero aún así, no importó. Luego, por razones obvias, no nos volvimos a ver, por meses. Y yo no podía dejar de pensar en vos.
Nos reencontramos seis meses después, y la química era la misma, solo que habíamos probado algo más, un beso. Y todo se complicó. Y en un segundo, ahí estábamos. En tu auto. Tus manos acariciando mi cuerpo, besandome lento, pegados, sin separarnos. Y fue como tocar el cielo. Probé el cielo.
Y repetimos el juego, una, dos, tres veces. Y no puedo, ni quiero parar.
Lamentablemente, ahora, ya casi pasó un mes del último juego que tuvimos, y no hay un solo día que pase en el que no quiera repetirlo. Y debo admitir que me parte al medio ver tus fotos con ella, saber que ella puede compartir con vos momentos que nosotros nunca vamos a poder tener, solo en mis sueños. Y cada noche, ruego y pido y deseo poder soñar con vos.
Me encantaría poder salir con vos, a caminar, a pasear, tomarte de la mano, sin ser nada, siendo todo. Me encantaría que cuentes conmigo, que me cuentes tus secretos, que sea la persona con la cual puedas llorar, y reír, a toda hora, en todo momento. Me encantaría verte dormir, o despertar.
Te amo es una palabra fuerte, y no creo que sea la correcta, porque no te conozco, quizá estoy -enamorada- (también suena fuerte) de una ilusión que tengo de vos. Pero cómo me gustas. Me gustas tanto que busco excusas para cruzarte, para verte. Me vuelvo loca porque me mandes un mensaje, porque me respondas una foto.
Me gusta tu cuerpo, tus manos tocándome y cada parte de vos. Me gusta cómo nos llevamos, cómo todo esta bien cuando nos encontramos y charlamos.
Y la odio a ella, la odio por tenerte. La odio por poder disfrutarte cada vez que puede, la odio por poder decir tu nombre en voz alta, o llamarte amor.
Me odio a mi misma por tener este sentimiento que está mal, porque un juego de amor que involucra a más de dos personas, es un circo.
Solo quiero poner en palabras mis deseos.
Deseo que esto no termine, aún nos quedan tantas cosas. Deseo poder repetirlo. Deseo estar en tu auto, en el mío, atrapados. Deseo que nadie se entere y a la vez todos sepan lo que -tenemos-. Deseo que me mandes un mensaje a medianoche para terminar soñando con vos. Deseo que me busques como yo te busco, que no me esquives nunca la mirada, deseo nunca dejar de importante, de intrigarte. Deseo que me veas y quieras pasar el rato conmigo, deseo poder estar en tus pensamientos, al menos por una noche, al menos por un momento. Deseo que mi nombre suene distinto cada vez que lo escuchas, que sepas sobre mi signo, que prestes atención a las cosas que te cuento, a los detalles. Que sepas lo que me gusta, y lo que me hace mal. Deseo que quieras compartir un dia conmigo, una salida, sin miedo. Deseo que no tengas miedo. Deseo que no te tires hacia atrás. Deseo que continuemos.
Sos mi deseo hoy, y eso me desespera. No sé como lograste causar tanto alboroto en mí. Como un huracán. Un tornado. Eso sos para mí. Pusiste mi mundo al revés, y ahora debes afrontar las consecuencias.
Sos el mejor amor que nunca tuve, y esta experiencia no la voy a olvidar, jamás.
Por favor, quedate conmigo, al menos, un rato más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario