Vengo a hablar sobre eso por lo cual muchas mujeres ya pasamos, quizás algunas no, quizás otras estén a punto, pero en fin, es algo por lo que todas vamos a pasar algún día.
Sí, hablo de la primera vez. Aquella tan esperada y temida, primera vez.
Cuando te das cuenta que estás a punto de tener tu primera vez, millones de sentimientos ocupan tu mente, tu cuerpo, tu alma, millones de sensaciones y dudas.
Cuando tu primera vez es con la persona a la que realmente amás, te sentís tan segura, sentís que nada puede fallarte, que todo lo que querés y necesitás lo tenés en ese momento. Y ahí, a causa de esa seguridad que te trasmite la otra persona, ahí es cuando te convertís realmente en una mujer.
Es en ese instante en el que te das cuenta que te estás entregando en cuerpo y alma a una sola persona, y que eso solo va a pasar una vez, ya que es la primera, serán sensaciones que solo vas a experimentar, esa vez...
Y sí, quizás no sea como te lo esperás, quizás directamente no te guste, o simplemente duela.
Pero al mismo tiempo, al mismo tiempo sentís todo el alivio, te sentís renovada, completa, llena, feliz.
Te sentís feliz.
Me sentí feliz.
El me cuidó, me protegió, estuvo pendiente de mi cada segundo, de si algo me molestaba, de si no me sentía cómoda. El supo esperarme, supo darme el tiempo necesario.
Y ahora, simplemente, recuerdo mi primera vez cada vez que nuestros cuerpos se unen, cada vez que me hace sentir así.
Hacer el amor es más que solo tener sexo, es dar todo tu amor a una persona, confiar en que es esa persona la correcta, querés que esa sea la persona que te acompañe por siempre.
Y después del acto de amor, quedarse dormidos, abrazados, ambos con una sonrisa en la cara. ESO mujeres, eso es el amor. Es un momento íntimo, solo de ustedes, solo era de nosotros. El tiempo no importaba, el tiempo, las personas, nada, solo importaba nuestro amor, y así sigue siendo cada vez que estamos juntos.
El primero y el último, ojalá seas vos, el último.